Voz: Arquitecta Tamara López
Su expresión artística: Directora de Proyectos Especiales del Instituto Matropolitano de Patrimonio
Ubicada en las emblemáticas calles Flores N5-72 y Mejía, en el Centro Histórico de Quito, Casa Amamora es más que una edificación patrimonial, es un ecosistema vivo donde el arte conversa con la memoria, la cultura de paz se teje en comunidad y el emprendimiento encuentra un espacio para florecer.
Nuestra Esencia: La palabra Amamora nace de la fusión de dos conceptos profundos: «Ama» (el cuidado materno, la protección y el acto de amar) y «Morada» (el hogar como refugio, raíz e historia). Es un nombre cálido que invita al encuentro y a la posibilidad.
Cada rincón, balcón y pared de nuestra casa guarda el eco de tres generaciones de mujeres que sostuvieron este hogar con amor, trabajo y determinación:
- El Cimiento: Comenzó con la fuerza de una visión que echó raíces en el centro de la ciudad.
- El Tronco: Continuó con una mujer de carácter firme y corazón cálido que convirtió estas paredes en un lugar de acogida, música suave y risas sinceras, sosteniendo el hogar en cada etapa.
- El Florecer: Hoy, la nieta toma la posta para convertir ese legado en una propuesta de arte, resiliencia y sororidad. Con decisión, abre las puertas para que muchas otras personas y creadores encuentren aquí un espacio donde emprender y hacer realidad sus proyectos.
Habitar el presente: Renovar la edificación para devolver la vida al Centro Histórico
El paso del tiempo exigía soluciones prácticas y funcionales para asegurar la estabilidad de la casa y su preparación para nuevos usos. Con el acompañamiento técnico del Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP) y un equipo de profesionales, llevamos a cabo un proceso de renovación y readecuación arquitectónica enfocado en la recuperación de la fachada y la sustitución de la cubierta.
Como parte de estas mejoras estratégicas, los antiguos tumbados de carrizo en mal estado se reemplazaron por sistemas contemporáneos de gypsum, optimizando los recursos, mejorando la seguridad del inmueble y garantizando acabados limpios y funcionales para las actividades culturales.
Renovar Casa Amamora ha sido un ejercicio de equilibrio: intervenir con pragmatismo y criterio técnico sin perder la esencia, respetando el entorno urbano y devolviendo al sector un inmueble activo, seguro y lleno de energía comunitaria.